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Desafíos del Internet de las Cosas


Tal como se ha venido diciendo en los últimos años, el Internet de las Cosas ha llegado, y para quedarse. Se trata de equipos de uso cotidiano que están conectados entre sí y a la red. Sin embargo, este salto a la hiperconectividad no está exento de riesgos como posibles hackeos y robos de datos.

Por otro lado, los dispositivos conectados se enfrentan a dos problemas tecnológicos. El primero es la batería, cuya capacidad no ha avanzado en los últimos años. Basta con revisar nuestros teléfonos móviles, cuya carga es incapaz de aguantar más de un día de uso. El segundo es la conectividad y el continuo manejo de información.

Los avances en las redes, tanto la 4G o incluso la futura 5G repercutirán también en que cualquier dispositivo se consuma en cuestión de minutos. La solución será crear dispositivos mucho más simples, utilizando tecnología sencilla, más barata de producir, que no consuma excesivos recursos y que sea capaz de transmitir datos. De ahí que firmas como Intel o Qualcomm hayan pensado en componentes de menor consumo energético y aptos para su integración en diferentes formas de objetos electrónicos.

Hay varios ejemplos, como el que se mostró durante una convención tecnológica en Praga (República Checa), el primer localizador comercial cuya batería es capaz de aguantar más de diez años, enviando la localización cada pocos minutos, en un tamaño más pequeño que un mechero, y con un costo de, tan sólo, 15 euros. Las aplicaciones de este dispositivo son infinitas y van desde contenedores de transporte que pueden estar localizados ininterrumpidamente, a una maleta de viaje que siempre sabremos en qué aeropuerto se encuentra, en el caso de que la aerolínea la extravíe. El precio no sólo incluye el dispositivo, sino también la conectividad durante diez años.

Falta algún tiempo para que la tecnología de Internet de las Cosas madure, ahora nos encontramos en una fase muy básica, donde, dentro de unos años una tecnología se impondrá sobre el resto, pero todavía no se sabe cuál. Además de la estandarización, todavía existen muchos desafíos que superar.

El mundo está cambiando, el Internet de las Cosas se está abriendo paso poco a poco entre nosotros. Primero está afectando a las empresas, siendo parte de la transformación digital, en sus procesos productivos. Pero también está llegando a nosotros, y de a poco abarcará más de lo que tenemos pensado.