Testimonios de Ex Residentes


Bernardo Felmer Triviños
Contador Auditor  
Estudió esta carrera desde 1997 hasta el año 2002. Proveniente de Lanco, en ese periodo residió en el Hogar Huachocopihue Masculino.
“Recuerdo que fue una grata experiencia haber pasado esos años de mi vida estudiando en el hogar, donde aprendí mucho y me formé como persona y como profesional.
“Lo que puedo mencionar a las personas sobre este hogar es que es una gran ayuda para tener acceso a más mundo en el sentido social y de responsabilidades. Te educa más en ese sentido”.


José Luis Gómez
Periodista
Oriundo de Ancud, residió en Hogar Estudiantil Huachocopihue Masculino.
“Los hogares son de gran ayuda para quienes vienen de otras ciudades a estudiar a Valdivia y no cuentan con grandes recursos. En ese sentido me parece que los hogares son un aporte concreto a la meritocracia de la cual tanto se ha hablado en el último tiempo.
“Lo que más valoro de los hogares es que se vive en un ambiente plural donde conviven estudiantes de diferentes carreras y  provenientes de diversas ciudades del país. Además, en los hogares se cultiva la amistad, se generan redes de apoyo y se ofrecen espacios para el estudio y también para desarrollar la acción social, el arte, la cultura y el deporte, entre otras actividades de formación integral”.

 

 

Tamara Salfate
Ingeniera en Alimentos
Oriunda de Santiago, residió en el Hogar Estudiantil Licarayén durante los años 1997 y 1998.
“Fue una oportunidad tremenda porque sin el hogar no hubiera podido venirme a estudiar a Valdivia.  Para las personas que vienen de lejos es un ambiente grato donde tienes la posibilidad de sentirte acogido por un montón de niñas que están en la misma condición tuya, que necesitan un apoyo, todas de diferentes carreras, regiones y que estamos solas y nos apoyamos unas a otras. Y al final cuando te vas de la universidad creas el vínculo con ellas y te sigues comunicando y sigues estando consciente de que fue un aporte en tu vida profesional y universitaria poder al final concretar tu meta.
“Creo que Valdivia es una ciudad hermosa; de hecho siempre vengo para acá y estoy en contacto tanto con mis profesores, compañeros, como con el personal que trabaja en la Dirección de Asuntos Estudiantiles, específicamente las asistentes sociales que realizan una labor muy linda para todos los estudiantes de esta universidad”.


 

 

 

Residentes

Pablo Celis
Estudiante de Ingeniería Civil Acústica
Presidente del Hogar Estudiantil Miraflores Proveniente de la ciudad de Angol, ingresó a este hogar a los 19 años y el 2007 es su sexto año en esta residencia estudiantil.
“Al principio no fue fácil porque nunca había convivido con otras personas...
“Nosotros acá en este hogar al menos somos pocos y somos como una familia.  No es solamente estudio; uno hace de todo y tiene la posibilidad de hacer deportes y compartir con tus compañeros.
“Todavía tengo contacto con gente que ya estuvo acá, gente que estaba saliendo cuando entré.
“Para mí estos seis años que he estado en la universidad han sido los seis mejores años de mi vida”. 


Rayén Carrillo
Estudiante de Terapia Ocupacional
Proveniente de Nueva Imperial, actualmente reside en el Hogar Austral ubicado en el centro de la ciudad.
“En mi pieza comparto con dos niñas más. Nos llevamos súper bien, pero hemos tenido que coordinar ciertas cosas... Como venimos de lugares distintos, con culturas e historias de vida distintas, no es fácil juntarlas, cohesionarlas, ni tampoco de buenas a primeras llevarnos bien. Ha sido un proceso no muy fácil pero rico donde con el paso del tiempo uno va  reconociendo la importancia de compartir.
“Las tías del hogar, la tía Anita y la tía Rosalía, han sido mis mamás este año. Creo que habría extrañado mucho más a mi gente si no hubiese estado con ellas”.
“El hogar es como un ‘combo’ donde tienes calefacción, alimentación, alojamiento, protección, seguridad, teléfono y todo por el precio de uno, o sea ¡qué mejor!.“Además, en el hogar uno conoce mucha gente que proviene de lugares como Arica, Iquique, Coyhaique, Punta Arenas, Chiloé, Los Angeles, Temuco, de todos lados. Y  eso es súper rico porque uno en la universidad puede conocer mucha gente de distintos lugares pero en el hogar están esos encuentros y ritos que son la comida, el antes de ir a dormir o el conversar de dónde eres. De repente sentir pena y que haya alguien al lado que aunque no te conoce igual sienta empatía, es súper rico, me ha ayudado harto.
“Los invito a tomarlos como una buena opción para vivir, compartir y  conocer, especialmente a la gente que va llegando a la ciudad, a la universidad, como parte importante y punto de inicio a un proceso que es difícil pero es bien bonito. Los invito a atreverse y a vivir en un hogar universitario”.