Proveniente de Nueva Imperial, actualmente reside en el Hogar Austral ubicado en el centro de la ciudad.
“En mi pieza comparto con dos niñas más. Nos llevamos súper bien, pero hemos tenido que coordinar ciertas cosas... Como venimos de lugares distintos, con culturas e historias de vida distintas, no es fácil juntarlas, cohesionarlas, ni tampoco de buenas a primeras llevarnos bien. Ha sido un proceso no muy fácil pero rico donde con el paso del tiempo uno va reconociendo la importancia de compartir.
“Las tías del hogar, la tía Anita y la tía Rosalía, han sido mis mamás este año. Creo que habría extrañado mucho más a mi gente si no hubiese estado con ellas”.
“El hogar es como un ‘combo’ donde tienes calefacción, alimentación, alojamiento, protección, seguridad, teléfono y todo por el precio de uno, o sea ¡qué mejor!.“Además, en el hogar uno conoce mucha gente que proviene de lugares como Arica, Iquique, Coyhaique, Punta Arenas, Chiloé, Los Angeles, Temuco, de todos lados. Y eso es súper rico porque uno en la universidad puede conocer mucha gente de distintos lugares pero en el hogar están esos encuentros y ritos que son la comida, el antes de ir a dormir o el conversar de dónde eres. De repente sentir pena y que haya alguien al lado que aunque no te conoce igual sienta empatía, es súper rico, me ha ayudado harto.
“Los invito a tomarlos como una buena opción para vivir, compartir y conocer, especialmente a la gente que va llegando a la ciudad, a la universidad, como parte importante y punto de inicio a un proceso que es difícil pero es bien bonito. Los invito a atreverse y a vivir en un hogar universitario”. |