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La fragilidad del suelo, o susceptibilidad que éste presenta al deterioro, producto de eventuales desequilibrios en las variables geomorfológicas, climáticas y vegetacionales de un ecosistema, dicen relación con la posibilidad de sufrir alteraciones por operaciones forestales, especialmente por actividades de cosecha forestal, que pueden determinar efectos adversos en la productividad futura de este componente ambiental, sostén de los bosques siempreverdes.

Los procesos de degradación de los suelos se pueden agrupar según las propiedades afectadas, en:

• físicos: erosión, compactación, deslizamiento, remoción y amasado.
• químicos: alteración del balance nutricional y formación de materia orgánica, contaminación.
• hídricos: afectación de la disponibilidad y movimiento del agua en el suelo, fluctuaciones del
. nivel freático.
• biológicos: alteración de poblaciones de microorganismos.

La observación de la práctica actual, muestra que los principales procesos de degradación de las propiedades del suelo aparecen vinculados a una inadecuada planificación, construcción o mantenimiento de caminos forestales, el empleo de prácticas inapropiadas como las quemas y el madereo terrestre sobre una condición de suelo húmedo. Además, los procesos de degradación mencionados guardan directa relación con el manejo de la cubierta vegetal, a la presencia y calidad de la hojarasca, al tipo de equipo empleado en el madereo y la planificación de su desplazamiento.

No obstante, los procesos de degradación se manifestarán según las características intrínsecas de estabilidad y resistencia mecánica del suelo, o bien, de la fragilidad que puede presentar producto de la interacción de factores como la profundidad arraigable del suelo, textura del grupo de suelos al cual pertenece cada situación, el contenido de humedad del suelo al momento de la realización de las actividades de manejo, drenaje interno, la densidad aparente del suelo y la distribución de poros, el contenido de materia orgánica, tipo y estado del material generador, pedregosidad superficial. Por otro lado existen atributos como la pendiente y disección del terreno, exposición, altitud, longitud de las laderas, contorno topográfico, la intensidad de las precipitaciones y erosividad de las lluvias, que inciden en los procesos de degradación del suelo, configurando un nivel de vulnerabilidad a la degradación y frente al cual debe considerarse medidas de prácticas que garanticen la conservación de los atributos principales del componente ambiental y de la productividad de los bosques nativos siempreverdes.

Dentro del área de estudio, gran parte de los atributos de los suelos son comunes a extensas superficies, lo que hace que su comportamiento mecánico sea semejante. Así, el bosque siempreverde se encuentra mayoritariamente sobre suelos de texturas franco arenosas, franco limosas y franco arcillosas, generalmente moderadamente profundos a profundos, con buen drenaje externo e interno. No obstante, existen ciertas excepciones tales como el caso de bosques sobre suelos ñadi, situados en terrenos bajos y planos de la depresión intermedia, con restricciones de drenaje y densidades aparentes inferiores a 0,5 Mg/m³, lo cual hace que su resistencia mecánica sea muy baja durante casi todo el año. Otra excepción lo constituyen los suelos de origen granítico, de muy baja representación en el área, pero muy susceptibles a la formación de cárcavas y erosión hídrica severa, situados en terrenos con pendientes medias. Otra situación excepcional corresponde a los suelos arenosos medios a gruesos, situados en terrenos altos y pendientes moderadas, generalmente estables al tránsito de maquinaria.

A partir de lo anterior, la diferenciación de la fragilidad de los suelos en la Décima Región depende principalmente de la pendiente del terreno y la humedad al momento de transitar los suelos. A los suelos situados en pendientes sobre 45% y suelos ñadi en condiciones de extrema humedad se les otorga el máximo nivel de fragilidad y por consiguiente debieran considerarse restrictivos para el madereo terrestre.

Ante condiciones de alto contenido de humedad, suelos más arcillosos como algunos metamórficos y rojo arcillosos son comúnmente más susceptibles a degradación que suelos francos o franco limosos, como la mayor parte de los trumaos. Pese a esto y teniendo en cuenta la muy baja capacidad de soporte de ambos suelos, al tránsito de la maquinaria, esta diferenciación pasa a un segundo plano en la clave, agrupándose en un mismo nivel de riesgo.

Es importante destacar, que a pesar de la relevancia de la intensidad de las precipitaciones en la Décima Región y la importancia del contenido de materia orgánica en la generación de procesos erosivos, no se incluyen en la clave, por estimarse no discriminantes dentro del área de estudio.