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Producto de diversas prácticas de manejo, pueden ocurrir cambios en la cantidad y calidad físico química de las aguas, que aumenten la turbidez y disminuyan la concentración de oxígeno disuelto, afectando tanto a usuarios de esas aguas, como a poblaciones de fauna y flora acuática. En ecosistemas forestales, los mayores impactos al componente ambiental hidrológico se encuentran asociados al tipo de manejo y cosecha del bosque al provocar una disminución de la cobertura vegetacional, al tránsito y arrastre de trozos sobre vías excavadas en temporada de invierno, al cruce de cauces por los equipos de cosecha, a la construcción de caminos y canchas y, al transporte. Igualmente negativo resulta la remoción de la vegetación en las franjas adyacentes a los cursos de agua. Todos los cuales generan alteraciones físicas al suelo y al balance hídrico, que implican gran potencial de generación y aportación de sedimentos a los cauces, si no se toman las medidas apropiadas para su resguardo.

La utilización de prácticas inapropiadas de intervención del bosque puede generar:

• aportes excesivos de sedimentos a los cursos de agua.
• excesivo escurrimiento superficial.
• compactación del suelo e incremento de la erosión superficial.
• incremento de la exportación de nutrientes desde la parte alta de la cuenca.
• incremento de la temperatura de los cursos de agua.

En general, se observa que los principales factores que gobiernan la tasa y severidad de la erosión, producción de sedimentos y degradación hidrológica de una cuenca, son las precipitaciones, propiedades intrínsecas del suelo, topografía, en especial la pendiente del terreno, longitud de las laderas y grado de disección y, la estructura y densidad de la vegetación.

Pese a que la frecuencia, intensidad y duración de las precipitaciones constituyen factores de importancia para estimar riesgo de erosión, corresponden a variables de poca eficacia para agrupar las áreas bajo análisis dentro de la Décima Región, porque para todos los casos sobrepasan los montos que se utilizan para discriminar. En la clave se ha dejado la humedad del suelo al momento de la realización de las operaciones, como determinante del riesgo, ya que constituye un factor que sensiblemente puede aumentar la producción de sedimentos.

El riesgo de afectación de las aguas de un cauce o cuerpo de agua, será mayor cuanto menor sea la calidad de las franjas de protección de esos cauces. Por lo tanto, es de importancia mantener la vegetación presente en la zona de manejo de cauce (ZMC), ya que una alteración importante en ésta puede afectar la capacidad de estas franjas de retener sedimentos aportados por los terrenos adyacentes, alterar la temperatura del curso de agua, cobertura y hábitats de los múltiples organismos presentes en el ambiente acuático.

A mayor densidad de la red hidrológica (expresada en longitud de cauces por unidad de superficie, comúnmente m/ha.), mayor vulnerabilidad frente a procesos de intervención del bosque, ya que puede significar mayor cantidad de intersecciones entre los caminos o vías de saca y los cauces, mayor proximidad o entrada de caminos y vías de saca a las ZMC o a los propios cauces. Sin embargo, no se incluyó en la clave la densidad de la red hidrológica, debido a que el nivel de la información disponible corresponde a la proveniente de cartas IGM escala 1: 50.000, la cual no contiene toda la red y no permite una clara discriminación de las áreas.