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Las prácticas de manejo forestal, generalmente consideran escasas medidas para el resguardo del paisaje que integra las diversas situaciones del bosque. En la Décima Región los bosques siempreverdes cubren una superficie considerable y participan del entorno como un importante elemento visual del paisaje, y que es base para el desarrollo de otras actividades económicas importantes en la región, tales como el turismo. Faenas de manejo silvícola pueden llegar a provocar alteraciones en la composición de los elementos del campo visual que se percibe desde ciertos puntos de interés, ya sea por flujo o permanencia de personas que demandan del entorno un valor de recreo y de armonía de los elementos que conforman el paisaje.

El paisaje como componente ambiental, se considera como la armonía de la interacción visual o arquitectónica de los diversos elementos geométricos, texturas y formas que conforman cada campo de visión desde puntos de importancia, denominado cuenca visual. Es necesario destacar que el enfoque de análisis de este componente ambiental se refiere al paisaje visual o arquitectónico. Se reconoce que la valoración de configuración estética del paisaje se hace desde un punto de vista social, a diferencia del concepto de paisaje ecológico que apunta a la conservación y continuidad de las poblaciones de especies que conforman los bosques según diversas etapas sucesionales, tema que se aborda en la propuesta de Clave de Vulnerabilidad de la Flora y Fauna nativas del presente documento.

A raíz de lo anterior, se desprende que la fragilidad del paisaje indica la vulnerabilidad o el grado de deterioro que puede experimentar la configuración estética de una zona forestal, ante determinadas actividades asociadas al manejo forestal de los bosques siempreverdes, a saber: cosecha del bosque, construcción de caminos y canchas de acopio de madera y faenas asociadas, como prácticas de quema de desechos y otras, que pueden alterar considerablemente los atributos de armonía visible del paisaje cuyos efectos pueden ser temporales o duraderos. Un ejemplo de esto pueden ser quiebres estéticos notorios por fajas de cosecha que no respetan las formas de la topografía local.

La vulnerabilidad del paisaje visual, se basa en la evaluación de los siguientes factores:

• biofísicos: pendiente y diversidad estética dada por el contraste y altura de la vegetación
• accesibilidad visual
• visualización: tamaño, forma y compacidad de la cuenca visual
• singularidad: si la cuenca visual considerada integra o contiene elementos únicos que deben ser
resguardados

Para determinar la fragilidad del paisaje dentro de una cuenca visual, es necesario considerar los objetivos y prioridades de la calidad visual que se persigue, ponderando arbitrariamente los elementos presentes. En general, la limitante principal la determina una alta singularidad o presencia de elementos únicos en el paisaje, no importando su nivel actual de accesibilidad. Por otra parte, bordes de ríos y lagos y caminos turísticos con alto nivel de accesibilidad, también sugieren la consideración de medidas de protección especiales.