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Terminemos con la demencia senil

* Columna escrita por MG (c) Fonoaudiólogo Eduardo Cavieres Carrillo, Universidad Austral de Chile Sede Puerto Montt.

Un oxímoron es una combinación, en una misma oración, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido, como un silencio atronador, o  tensa calma. Ya retomaremos esto del oxímoron.

El manual diagnóstico de trastornos mentales (DSM-5) a su vez, define la demencia como "declive cognitivo significativo comparado con el nivel previo de rendimiento, que interfiere con la autonomía del individuo en las actividades cotidianas" [...]. Por otra parte, la RAE define el término senil como "perteneciente o relativo a la persona de avanzada edad...". Otros diccionarios lo definen como "relativo a la vejez o a los ancianos", "propio del envejecimiento", etc.

La Organización Mundial de la Salud establece por su parte que el envejecimiento es un proceso en el cual se producen en el individuo una serie de cambios físicos, sensoriales, cognitivos y sociales. Es posible observar algunos fallos en la memoria, en la velocidad para procesar la información o en la atención compleja, fallos que no necesariamente interfieren con el diario vivir del individuo, muy distinto a lo observado en la demencia. Existen incluso individuos que envejecen con una baja probabilidad de enfermedad y discapacidad, con una alta capacidad cognitiva y funcional.

La utilización del término "demencia senil" supone entonces una contradicción; una especie de oxímoron entre dos términos que originan un producto indeseado: no existe tal cosa de la demencia de las personas ancianas, como si nuestro cerebro supiera de jubilación y de sistemas de protección social, como bien diría la neuróloga Andrea Slachevsky. Si bien las demencias son más frecuentes en las personas mayores, no son producto directo de la edad. Llamemos entonces a las cosas por su nombre, demencia y senilidad no son lo mismo.

Si queremos construir una sociedad más equitativa y cohesiva, es necesario derribar los estereotipos anticuados y conceptos errados acerca de la propia vejez, lo que nos permitirá reconocer la contribución de las personas mayores al desarrollo, evitando que se les excluya de éste.  

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